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Archivos Mensuales: octubre 2013

¿Hitler un cripto-sionista?

Hitler, ¿Cripto-sionista?

Un poco de historia…

En 1933 el “Estado de Judea” le declara la guerra a ALEMANIA…años más tarde los judios juntarían más de 80 naciones para luchar contra el formidable y variopinto ejército del FUHRER que valga la pena decirlo tenía más de 1 millón de soldados de diversas nacionalidades, RUSOS AMERICANOS, INGLESES e incluso miembros de otras razas, como negros, asiáticos, árabes, indios, etc… Hitler le advirtió al Gran Muftí de Jerusalén que los JUDÍOS querían PALESTINA…en agradecimiento el Gran Muftí envió tropas de ÁRABES a pelear por HITLER… Un poco de historia para ver si se aprende algo…

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A pesar de las frívolas afirmaciones de patrioteros temerarios y de defensores de judíos surtidos que a menudo se enmascaran como “anti-sionistas”, los nacionalsocialistas no fueron —de ninguna manera— financiados encubiertamente por, o estuvieron en connivencia con, los banqueros Rothschild. Muy por el contrario, las ramas alemanas, francesa y austriaca de la Casa Rothschild fueron efectivamente disueltas y eliminadas por Hitler. Una acción completamente extraña y contraproducente por parte de un “agente Rothschild”, ¿no diría usted?

La biografía elaborada por Niall Ferguson acerca de la familia Rothschild, “The House of Rothschild. Volumen 2, El Banquero del Mundo: 1849-1999” (Penguin, 2000), aunque con simpatía hacia la judería,  a los Rothschild, y la típica repetición del holocuento judío, describe la realidad de la guerra de Hitler y los NacionalSocialistas CONTRA esta criminal conspiración bancaria judía internacional. Ferguson escribe: (p. 470 a 477)

«Una coalición absolutamente más implacable había subido al poder en Alemania en 1933, dominada por el Partido Nacional-Socialista de los Trabajadores Alemanes. La hostilidad hacia los Rothschild había sido una característica de la propaganda nacionalsocialista desde los orígenes del movimiento, a pesar del hecho de que la casa de Frankfurt había sido liquidada cuando Hitler tenía apenas doce años. Se trataba una hostilidad que pronto se tradujo en acción. Al principio los ataques eran en gran parte simbólicos: en Diciembre de 1933 el Paseo Rothschild (Rothschildallee) de Frankfurt fue renombrado como Karolingerallee, mientras que la plaza Luis (Luisenplatz) y la calle Matilde (Mathildenstrasse) perdieron las placas que las identificaban con miembros de aquella familia. No fue sino hasta Abril de 1938 con la “Ordenanza de Registro de los Bienes Judíos” que la propiedad de los Rothschild estuvo bajo ataque directo.

Como consecuencia de las orquestadas demostraciones anti-judías de Noviembre de ese año (Reichskristallnacht), casi todas las numerosas fundaciones caritativas y educativas —de las cuales había alrededor de veinte— fueron disueltas, a excepción de la Clínica Dental Carolinum, que se había convertido en parte de la Universidad de Frankfurt. La más grande de éstas, la Fundación Barón Wilhelm Carl von Rothschild, fue “arianizada” bajo la presión de las autoridades de la ciudad, de modo que todas las referencias a su fundador fueran borradas. Al mismo tiempo, la Asociación de Judíos del Reich en Alemania fue obligada a vender el Hospital Pediátrico Mathilde von Rothschild, la Fundación para Israelitas Extranjeros Enfermos Georgine Sara von Rothschild, y la residencia Rothschild de Grosser Wollgraben 26 a la municipalidad de Frankfurt. La Gestapo también confiscó el Sanatorio para Enfermedades Pulmonares A. M. von Rothschild de la Selva Negra. Al menos otras cuatro instituciones fundadas por los Rothschild sufrieron el mismo destino.

«La propiedad privada de los pocos miembros de familia que todavía residían en Alemania fue expropiada por métodos similares, aunque en realidad quedaba relativamente poco de ella hacia 1938. Antes de que el proceso de confiscación comenzara, los hijos de Max von Goldschmidt-Rothschild, Albert, Rudolf y Erich, vendieron las casas familiares de Grüneburg y Königstein y optaron por emigrar (Albert a Suiza, donde se suicidó en 1941 cuando se vio enfrentado a la amenaza de expulsión). Pero Maximilian —ahora de 95 años— era demasiado viejo para marcharse.

Él se quedó en la casa en la Bockenheimer Landstrasse, con el jardín que el tío abuelo de su esposa, Amschel, había adquirido hacía más de un siglo, antes de los días de la emancipación judía en Frankfurt. O mejor dicho, a él se le permitió ocupar un cuarto en la casa, ya que en un trágico cumplimiento de la pesadilla de Amschel —que se remontaba a la noche de 1815 cuando él durmió por primera vez al “aire libre” en el jardín—, Maximilian fue obligado a vender la propiedad a la ciudad de Frankfurt por sólo 610.000 marcos (menos impuestos). Después de la Kristallnacht él también fue obligado a vender su colección de arte a la ciudad por 2,3 millones de marcos (otra vez, menos impuestos) y a donar el 25 por ciento adicional de sus bienes restantes al Reich como un “pago de expiación”

«…Una vez descubierta, la sucursal de Viena de Alliance [Alliance Assurance Company de Londres, a la que en 1937 los Rothschild entregaron la propiedad de las acciones de su empresa Witkowitz] debió cerrar. Además, la junta directiva de Witkowitz [la compañía acerera Witkowitz Bergbau und Eisenhütten Gewerkschaft que los Rothschild poseían en Checoslovaquia] se había puesto a salvo contra el embargo de las acciones de la compañía en las minas suecas de metales Freya así como de 200.000 libras esterlinas en divisas. Louis [Nathaniel de Rothschild de Austria] por lo tanto tenía una posición negociadora real.

Cuando Himmler procuró congraciarse enviando algún mobiliario francés para ornamentar la prisión, él fue capaz de mandar todo al diablo quejándose de que su celda se había convertido en un “burdel de Cracovia”. Aunque Louis tuviera que entregar la mayor parte de sus bienes austriacos para asegurar su propia liberación, la familia fue capaz de insistir en que un precio debía ser pagado por Witkowitz (aunque un precio rebajado). Pero tales detalles legales fueron finalmente obligados a ser hechos a un lado por motivos nacionalsocialistas de fuerza mayor. Las esperanzas de Eugene de vender la fundición al Estado checoslovaco por 10 millones de libras esterlinas fueron rotas cuando Hitler intimidó el gobierno de Praga para que aceptara la partición en Marzo de 1939.

«Con ello los trabajos quedaron efectivamente bajo control alemán, mediante los comisionados de Gœring, Hans Kehrl, Rasche y Paul Pleiger (el director general de Reichswerke [un conglomerado industrial estatal del Tercer Reich]). Al mismo tiempo Fritz Kranefuss —ayudante de Himmler y miembro del consejo supervisor del banco Dresdner— informó a Rasche, sobre la base de la inteligencia del Sicherheitsdienst [Servicio de Seguridad], que la transferencia al extranjero de la propiedad de Witkowitz había sido ilegal conforme a las leyes monetarias. Finalmente, en Julio de 1939 se acordó vender la planta por 2,9 millones de libras esterlinas. Sin embargo, el estallido de la guerra dio a los alemanes la excusa perfecta para no pagar. Como resultado, Witkowitz se unió a la creciente lista de propiedades de los Rothschild confiscadas sin compensación por el régimen nacionalsocialista.

En Enero de 1941 Gœring fue capaz de llevar el proceso un paso más adelante cuando 43.300 acciones de Witkowitz fueron incautadas desde las bóvedas de la casa parisiense (aunque incluso esto no le diera técnicamente una participación mayoritaria). (No fue sino hasta 1953 que el gobierno comunista establecido en Checoslovaquia en 1948 finalmente pagó la compensación a los Rothschild —ascendente a un millón de libras esterlinas— por las empresas). Pero no eran sus inversiones industriales lo que Hitler y sus servidores realmente codiciaban sino sus inversiones en arte —los Viejos Maestros, las porcelanas Sèvres, los muebles Luis XV—, que eran los frutos más deslumbrantes del éxito financiero de la familia.

Al huír de Austria, Alphonse había dejado una de las más grandes colecciones privadas europeas; y las tentativas de comprarla hechas por lord Duveen (posiblemente haciendo ofertas de parte de los dueños originales) fueron en vano, ya que la adquisición de tantos viejos maestros había dado a Hitler la idea de establecer una nueva galería alemana en Linz, para dar al Reich su Louvre. En 1939 él autorizó a Hans Posse para comenzar a trabajar en el proyecto, poniendo las mejores obras incautadas a los judíos austriacos en una “reserva del Führer” para este fin. (…) «Hasta el estallido de la guerra en 1939, el corolario de la expropiación de los judíos fue su emigración del territorio alemán.

(Fue significativo a este respecto que el palacio Rothschild en la Prinz Eugenstrasse fuera ocupado por la Oficina Central para la Emigración Judía de Adolf Eichmann, que trabajó estrechamente con la Oficina de Transacciones de Bienes de [Hans] Rafelsberger). Naturalmente, muchos judíos alemanes y austriacos (aunque no todos) quisieron salir, mientras los nacionalsocialistas no tenían ninguna objeción a su salida, a condición de que ellos pudieran ser multados en el proceso. Los principales banqueros judíos alemanes —sobre todo Max Warburg— vieron poca alternativa salvo facilitar este proceso. Sin embargo, para judíos como los Rothschild que permanecieron fuera del área alemana de control, esto creó una serie de agudos dilemas.

«La única solución lógica era por lo tanto encontrar algún territorio alternativo donde los judíos se pudieran ir. Los nacionalsocialistas mismos pensaron en Madagascar. De manera interesante, la primera tarea de Guy Burgess (cuando él era todavía un agente de inteligencia por cuenta propia) que le encomendó la sección D del MI6 fue —como él fielmente relató a Moscú en Diciembre de 1938— “activar a Lord Rothschild”, en una tentativa de “dividir el movimiento judío” y “crear una oposición al sionismo y al doctor Weitzmann [sic]”.

Alrededor del mismo tiempo, la casa parisiense [de la familia Rothschild] envió a New Court [zona de Londres donde están las oficinas centrales de los Rothschild] una oferta para comprar 200.000 acres en Mato Grosso en Brasil “para objetivos de colonización”, y otra para establecer a judíos en el valle del Nilo Superior en Sudán entre Malakhal y Bor, supuestamente “un territorio enorme… sin población y donde los judíos podrían organizarse como una colonia importante”. Kenia, Rhodesia del Norte y Guyana también fueron considerados.

Sólo a la undécima hora, parece, los Rothschild reconocieron la necesidad de admitir refugiados en Gran Bretaña y Francia. En Marzo de 1939 la esposa de Edouard, Germaine, convirtió una antigua casa en el borde de la hacienda de los Ferrieres en un albergue para alrededor de 150 niños refugiados. Después de la invasión alemana ellos fueron evacuados hacia el Sur y más tarde dispersados; algunos escaparon a Estados Unidos.

«Hacia 1939, por supuesto, numerosos miembros de la familia Rothschild estaban refugiados. La invasión alemana de Francia en Mayo de 1940 aumentó su número considerablemente. Incluso antes de la caída de París, Robert había alcanzado ya la seguridad de Montreal, llevando con él a su esposa Nelly y sus hijas Diane y Cecile. No fue sino hasta Julio, sin embargo, que su primo e importante socio Edouard —ahora de setenta años— optó por abandonar Francia, alcanzando finalmente Estados Unidos después de un tortuoso viaje por España y Portugal.

(Él también fue acompañado por su esposa Germaine y su hija Bethsabee, habiéndose ya instalado su hija mayor Jacqueline en Estados unidos con su segundo marido). Su antiguo socio Maurice también terminó en Canadá, mientras su ex-esposa Noemie y su hijo Edmond se refugiaron en la hacienda en Pregny. El otro Rothschild francés de aquella generación, Henri, ya era residente en Portugal. Finalmente, la esposa embarazada de Alain alcanzó EE.UU. vía España y Brasil, mientras Alix, la esposa de Guy, tomó la ruta por Argentina, aunque ella más tarde se reunió con su marido.

«…La Francia ocupada donde se confiscaron “las posesiones del Palais Rothschild”, incluyendo cualquiera que hubiera sido dada al Estado francés. El mes siguiente, los alemanes ordenaron que se pusieran administradores a cargo de las firmas judías. La Luftwaffe y más tarde un general alemán ocupó la casa Rothschild en la Avenida de Marigny 23.

Pero los alemanes pronto se encontraron compitiendo con el régimen marioneta de Vichy al que ellos mismos habían dado existencia. Incluso antes de la orden de Keitel, el régimen de Petain publicó un decreto que declaraba que todo francés que hubiera abandonado la Francia continental después del 10 de Mayo se vería “apartado de las responsabilidades y deberes de los miembros de la comunidad nacional”.

En consecuencia, sus bienes debían ser confiscados y vendidos, y los beneficios ingresarían al Estado de Vichy. Esto fue explícitamente aplicado a Edouard, Robert y Henri. Poco después de esto, Petain puso un reclamo sobre las oficinas Rothschild en la calle Laffitte para una agencia de bienestar del gobierno, y mostró todos los signos de intentar negociar otros edificios pertenecientes a la familia en una manera similar, poniéndolos todos en las manos de una nueva Oficina de Propiedad Pública.

«De alguna manera, hizo poca diferencia para los Rothschild si eran los alemanes o el régimen de Vichy los que robaron su propiedad. Este último estaba motivado por el anti-judaísmo también, como quedó evidenciado por los decretos que Petain publicó el 3 de Octubre de 1940 y el 2 de Junio de 1941, que restringían drásticamente los derechos de los judíos franceses, y por los constantes bruscos ataques contra los Rothschild en periódicos pro-alemanes como Paris-Soir y Au Pilori.

Tampoco puede ser seriamente argumentado que los funcionarios de Vichy eran de alguna manera más indulgentes en su tratamiento de la propiedad de los Rothschild que lo que los alemanes habrían sido. Se dice que Maurice Janicot, que dirigía la Oficina de Propiedad Pública de Petain, impidió a los alemanes limpiar las bodegas de Laffite, por ejemplo; pero una carencia de compradores parece la explicación más probable de su fracaso para vender el establo de caballos Neuilly de Elie, la casa de Alain en la calle del Circo y las casas de Miriam en Boloña y París.

Como puede verse de su declaración ante las autoridades alemanas en Mayo de 1941 —en el sentido de que de Rothschild Frères ahora pertenecía al Estado de Vichy— el objetivo era adelantarse a los alemanes, no proteger a los Rothschild. El intento del Departamento de Asuntos Judíos de Petain de convertir el Institut de Biologie Physico-Chimique fundado por Edmond en 1927 en un laboratorio para el eugenetista Alexis Carrel dice mucho sobre la compatibilidad fundamental entre el régimen de Vichy y el Tercer Reich.

«…Si Hitler hubiera lanzado con éxito la “Operación León Marino” en el verano de 1940, cuando Gran Bretaña estaba en su mayor grado de vulnerabilidad, un destino similar podría haber acontecido a los Rothschild ingleses y sus restantes colecciones privadas, o un destino peor probablemente, por cuanto la invasión de Gran Bretaña habría hecho de la derrota final de Alemania algo infinitamente más difícil de conseguir».

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El hecho de que los nacionalsocialistas incautaron y desmontaron los bienes e intereses de los Rothschild en Alemania, Francia y Austria (que se convirtió en parte del Tercer Reich después del Anschluss [reunificación] de 1938), así como haber arrestado al importante banquero austriaco-judío Louis von Rothschild [1], no está en cuestión, a pesar de lo que sospechosos personajes en Internet tratan de propagar. La afirmación a menudo repetida de que Hitler “no fue detrás de los Rothschild” o de que “dejó a los Rothschild en paz” o que fue un “Agente ROTSCHILD” es, como usted acaba de presenciar, una falsedad descarada perpetrada por lo que sólo puede equivaler a agentes judíos de desinformación…

Libro completo: The House of Rothschild: The World’s Banker, 1849–1999 de Niall Ferguson en formato pdf

 

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Hitler sobre el Presidente norteamericano, Franklin D. Roosevelt

Hitler & Roosevelt

Izquierda: Adolf Hitler; derecha: Franklin D. Roosevelt

Extracto del discurso de Hitler en el Reichstag del 11 de diciembre de 1941 (4 días después de Pearl Harbor)

“¿Por qué hay ahora otro presidente norteamericano decidido a incitar a las guerras y, sobre todo, a provocar la hostilidad contra Alemania hasta el punto de la guerra? El Nacionalsocialismo llegó al poder en Alemania en el mismo año [1933] que Roosevelt llegó al poder en los Estados Unidos. En este punto, es importante examinar los factores que explican la situación actual.

En primer lugar, el lado personal de las cosas: Entiendo muy bien que hay un mundo de diferencia entre mi propia visión de la vida y la actitud, y la del presidente Roosevelt. Roosevelt viene de una familia en extremo adinerada. De nacimiento y origen (Roosevelt) pertenece a esa clase de gente que es privilegiada en una democracia y que es garante de progreso. Yo en cambio era sólo el hijo de una pequeña y pobre familia, y tuve que luchar, trabajar y esforzarme para vivir, a pesar de las enormes dificultades.

Como miembro de la clase privilegiada, Roosevelt experimentó la [Primera] Guerra Mundial en una posición bajo la sombra de Wilson [como subsecretario de la Marina]. Como resultado, (Roosevelt) sólo conoció las consecuencias agradables de un conflicto entre las naciones de los cuales algunos produjeron ganancias mientras que otros perdieron la vida.

Durante este mismo período, yo viví de manera muy diferente. Yo no era de los que hicieron la historia o de los que se beneficiaron, sino más bien era uno de los que llevó a cabo las órdenes. Como un soldado raso durante esos cuatro años, traté de cumplir con mi deber en la cara del enemigo. Por supuesto, volví de la guerra tan pobre como cuando entré en el otoño de 1914. Así que compartí mi destino con millones de personas, mientras que el Sr. Roosevelt comparte con su llamado diez mil de arriba.

Después de la guerra , mientras que el Sr. Roosevelt probó sus habilidades en la especulación financiera con el fin de beneficiarse personalmente de la inflación, es decir, de la desgracia ajena, yo todavía yacía en un hospital militar junto a muchos otros cientos de miles de personas. Con experiencia en los negocios, la seguridad económica y disfrutando el patrocinio de su clase, Roosevelt, finalmente optó por una carrera en la política. Durante este mismo período, yo luché como un total desconocido por el renacimiento de mi nación, que fue víctima de la injusticia más grande de toda su historia.

¡Dos caminos diferentes en la vida! Franklin Roosevelt asumió el poder en los Estados Unidos como el candidato de un partido completamente capitalista, el cual ayuda a aquellos que le sirven. Cuando yo me convertí en el Canciller del Reich alemán, yo era el líder de un movimiento nacionalista popular, que había creado yo mismo. Los poderes que apoyaron al Sr. Roosevelt fueron los mismos poderes contra los cuales yo luche, debido a la preocupación por el destino de mi pueblo, y de una profunda convicción interior. El “grupo de expertos” que sirvió al nuevo presidente de Estados Unidos estaba compuesta por miembros del mismo grupo nacional contra el cual nosotros luchamos en Alemania como una expresión parasitaria de la humanidad, y que empezamos a retirar de la vida pública.

Y, sin embargo, también teníamos algo en común: Franklin Roosevelt tomó el control de un país con una economía que había sido arruinado como consecuencia de influencias democráticas, y yo asumí el liderazgo de un Reich que también estaba al borde de la completa ruina, gracias a la democracia. Había 13 millones de desempleados en los Estados Unidos, mientras que Alemania tenía siete millones de desempleados y otros siete millones de trabajadores a tiempo parcial. En ambos países, las finanzas públicas estaban en caos, y parecía que la depresión económica que estaba expandiéndose no podía ser detenida.

A partir de entonces, las cosas se desarrollaron en los Estados Unidos y en el Reich alemán, de tal manera que las generaciones futuras no tendrán ninguna dificultad en hacer una evaluación definitiva de las dos diferentes teorías socio-políticas. Mientras que el Reich alemán experimentó una mejora enorme en la vida social, económica, cultural y artística en pocos años bajo el liderazgo nacional-socialista, el presidente Roosevelt no fue capaz de llevar a cabo incluso algunas mejoras limitadas en su propio país.

Esta tarea debería haber sido mucho más fácil en los Estados Unidos, con apenas 15 habitantes por kilómetro cuadrado, en comparación con los 140 (habitantes por kilómetro cuadrado) en Alemania. Si la prosperidad económica no es posible en ese país (EEUU), debe ser el resultado de la falta de voluntad de parte de los dirigentes o la completa incompetencia de los hombres a cargo. En sólo cinco años, los problemas económicos fueron resueltos en Alemania y el desempleo se eliminó. Durante este mismo período, el presidente Roosevelt aumentó enormemente la deuda nacional de su país, devaluó el dólar, altero aún más la economía y mantuvo el mismo número de desempleados.

Pero esto no es sorprendente cuando uno se da cuenta que los intelectos designados por este hombre, o más exactamente, que lo designaron a el, son miembros de ese mismo grupo que, como Judios, están interesados ​​sólo en la desorganización y nunca en el orden. Mientras que nosotros en la Alemania Nacional Socialista tomamos medidas contra la especulación financiera, esta que floreció enormemente (en EEUU) con Roosevelt. La legislación de este hombre es falsa, y por lo tanto el mayor error experimentado por cualquier persona. Si sus políticas económicas hubieran continuado indefinidamente en tiempos de paz, no hay duda de que tarde o temprano habrían derribado a este presidente, a pesar de toda su inteligencia dialéctica. En un país europeo su carrera sin duda habría terminado delante de un tribunal nacional por imprudencia al despilfarrar la riqueza de la nación. Y difícilmente habría evitado una pena de prisión por un tribunal civil por una gestión empresarial criminalmente incompetente.

Muchos estadounidenses respetados también comparten esta opinión. Una oposición amenazadora crecía alrededor de este hombre, que lo llevó a pensar que podía salvarse únicamente al desviar la atención pública de sus políticas nacionales hacia los asuntos exteriores. En este sentido, es interesante estudiar los informes del embajador de Polonia en Washington, Potocki, que apuntan repetidamente a que Roosevelt era consciente del peligro de que toda su casa de naipes económico podría colapsar, y que por lo tanto, era absolutamente necesario desviar la atención a la política exterior.

El círculo de Judios alrededor de Roosevelt lo animaron a esto. Con carácter vengativo del Antiguo Testamento consideraban a Estados Unidos como el instrumento que ellos y (Roosevelt) podían usar para preparar un segundo Purín [masacre de los enemigos] en contra de las naciones de Europa, que eran cada vez más anti- judías. Así fue que los Judios, con toda su satánica bajeza, se reunieron en torno a este hombre, y él confió en ellos.

El presidente de Estados Unidos utilizo cada vez más su influencia para crear conflictos, intensificar los conflictos ya existentes, y, sobre todo, para evitar que los conflictos fueran resueltos pacíficamente. Durante años, este hombre buscó un conflicto en cualquier parte del mundo, pero preferentemente en Europa, que pudiera usar para crear enredos políticos con las obligaciones económicas de América a una de las partes contendientes, que luego involucrara consistentemente a los Estados Unidos en el conflicto y así desviar la atención de sus propias confusas políticas económicas internas.

Sus acciones contra el Reich alemán en este sentido han sido especialmente contundentes. A partir de 1937, comenzó una serie de discursos, incluyendo uno particularmente despreciable del 5 de octubre de 1937 en Chicago, en el cual este hombre incitó sistemáticamente al público americano en contra de Alemania. Él (Roosevelt) amenazó con establecer una especie de cuarentena contra los llamados países autoritarios. Como parte de esta campaña constante y creciente de odio y a la incitación, el presidente Roosevelt hizo otra declaración ofensiva [el 15 de noviembre 1938] y luego llamó al embajador estadounidense en Berlín a Washington para consultas.

A partir de noviembre de 1938, comenzó de forma sistemática y conscientemente a sabotear cualquier posibilidad de una política de paz europea. En público hipócritamente afirmaba estar interesado en la paz y, al mismo tiempo que amenazaba a cada país que estaba dispuesto a seguir una política de entendimiento pacífico, mediante el bloqueo de créditos, represalias económicas, cobrando los préstamos, y así sucesivamente. (*) En este sentido, los informes de los embajadores polacos en Washington, Londres, París y Bruselas proporcionan una visión impactante.

Este hombre aumentó su campaña de incitación en enero de 1939. En un mensaje al Congreso de EE.UU. amenazó con tomar todas las medidas excepto la guerra contra los países autoritarios.

(Roosevelt) Afirmó repetidamente que otros países estaban tratando de interferir en los asuntos de América, y habló mucho sobre la defensa de la Doctrina Monroe. A partir de marzo de 1939 comenzó a dar conferencias sobre asuntos internos europeos que no son de ninguna preocupación del Presidente de los Estados Unidos. En primer lugar , él no entiende estos problemas, y en segundo lugar, incluso si los entendiera y apreciara las circunstancias histórica, no tiene más derecho a ocuparse de los asuntos de Europa Central que el jefe de Estado alemán tiene de tomar posiciones o de hacer juicios sobre las condiciones en los Estados Unidos.

El Sr. Roosevelt fue incluso más allá. En contra de las normas del derecho internacional, se negó a reconocer a los gobiernos que no le gustaban, no aceptaría nuevos, se negó a despedir a embajadores de países inexistentes, e incluso los reconoció como gobiernos legales. Incluso llegó a la conclusión de tratados con estos embajadores, que a su vez le dieron el derecho de simplemente ocupar territorios extranjeros [Groenlandia e Islandia].

El 15 de abril de 1939, Roosevelt pronunció su famoso llamamiento a mí y al Duce [Mussolini], que fue una mezcla de ignorancia geográfica y política combinada con la arrogancia de un miembro de la clase millonaria. Fuimos llamados a hacer declaraciones y concluir pactos de no agresión con una serie de países, muchos de los cuales ni siquiera eran independientes, ya sea porque se habían anexado o convertidos en protectorados subordinados a los países [Gran Bretaña y Francia] aliados con el Sr. Roosevelt.

Recordarán ustedes, mis Diputados, que luego [el 28 de abril 1939] yo di una respuesta cortes, pero directa, a este entrometido caballero, que logró detener, al menos por unos meses, la tormenta de habladurías de este belicista sofisticado.

Pero ahora la honorable mujer  [su esposa Eleonor] tomó su lugar. Ella y sus hijos [dijeron] que se negaban a vivir en un mundo como el nuestro. Eso es al menos comprensible, pues el nuestro es un mundo de trabajo y no de engaño y fraude organizado. Después de un breve descanso, sin embargo, (Roosevelt) estaba de vuelta.

El 4 de noviembre de 1939, la Ley de Neutralidad fue revisada y el embargo de armas fue derogado en favor de un suministro unilateral [de armas] a los adversarios de Alemania. De la misma manera, (Roosevelt) empujó en Asia oriental unos enredos económicos con China que con el tiempo conducirían a eficaces intereses comunes.

El 9 de abril [de 1940] (Roosevelt) congeló todos los activos de Noruega y Dinamarca [en los EE.UU.], con el falso pretexto de evitar que caigan en manos de los alemanes, a pesar de que sabía muy bien, por ejemplo, que Alemania no ha interferido, mucho menos tomado el control de la administración del gobierno danés o de sus asuntos financieros. Junto con los otros gobiernos en el exilio, Roosevelt reconoce ahora uno para Noruega.

El 15 de mayo de 1940, también fueron reconocidos los gobiernos holandés y belga en el exilio, y al mismo tiempo se congelaron los activos holandeses y belgas [en los EE.UU.].

Y ahora temía que si la paz fuera a ocurrir en Europa, los miles de millones que había dilapidado en el gasto militar pronto se reconocerían como un caso evidente de fraude, porque nadie atacaría a América a menos que la propia América provocara el ataque.

El 17 de junio de 1940, el Presidente de los Estados Unidos congeló los activos franceses [en los EE.UU.] con el fin, según dijo, de evitar que sean incautados por Alemania, pero en realidad fue para hacerse con el oro que se traía de Casablanca en un crucero estadounidense.

En julio de 1940 Roosevelt comenzó a tomar muchas nuevas medidas para traer la guerra, como permitir el servicio de los ciudadanos estadounidenses en la Fuerza Aérea británica y la formación del personal de las fuerzas aéreas británicas en los Estados Unidos.

En agosto de 1940 se estableció una política militar conjunta de Estados Unidos y Canadá. Con el fin de hacer que la creación de un comité conjunto de defensa estadounidense-canadiense creíble para el más estúpido de las personas, Roosevelt inventó periódicamente crisis y actuó como si Estados Unidos estaba amenazado por un ataque inmediato. De pronto cancelaba viajes y regresaba rápidamente a Washington y cosas similares con el fin de subrayar la gravedad de la situación a sus seguidores, que realmente merecen lastima.

(Roosevelt) se movió aún más cerca hacia la guerra en septiembre de 1940, cuando transfirió cincuenta destructores navales estadounidenses a la flota británica, y a cambio tomó el control de las bases militares en posesiones británicas en América del Norte y Central. Las generaciones futuras van a determinar la medida en que, además de todo este odio contra la Alemania socialista, el deseo de tomar con facilidad y seguridad el control del imperio británico en su hora de la desintegración también pueden haber desempeñado un papel.

Después que Gran Bretaña ya no era capaz de pagar en efectivo las entregas de América, (Roosevelt) impuso la Ley de Préstamo y Arriendo contra el pueblo estadounidense. Como Presidente, obtuvo la autoridad para proporcionar préstamos y arriendos de ayuda militar a países que Roosevelt decidió, era en los intereses vitales de Estados Unidos defender. Cuando se hizo evidente que Alemania no respondería en ningún caso a su continuo comportamiento grosero, este hombre dio otro paso hacia adelante en marzo de 1941.

Tan pronto como el 19 de diciembre de 1939 un crucero americano [el Tuscaloosa] que estaba dentro de la zona de seguridad maniobro al transatlántico [alemán] Columbus hacia las manos de los buques de guerra británicos. Como resultado de ello, tuvo que ser hundido. Ese mismo día, las fuerzas militares de Estados Unidos ayudaron en un esfuerzo por capturar la nave mercante alemana Arauca.

El 27 de enero de 1940, y una vez más contrario al derecho internacional , el crucero estadounidense Trenton informó los movimientos de la nave comerciante alemana Arauca, La Plata y Wangoni a las fuerzas navales enemigas.

El 27 de junio de 1940, (Roosevelt) anunció una limitación a la libre circulación de los buques mercantes extranjeros en puertos estadounidenses, totalmente contrario al derecho internacional.

En noviembre de 1940 (Roosevelt) permitió a buques de guerra estadounidenses perseguir a la nave mercante alemana Frigia, Idarwald y Rhein hasta que finalmente tuvieron que hundirse a sí mismos para no caer en manos del enemigo.

El 13 de abril de 1941, se permitió a los barcos estadounidenses pasar libremente a través del Mar Rojo, con el fin de suministrar a los ejércitos británicos en el Medio Oriente.

Mientras tanto, en marzo [1941] todos los buques alemanes fueron confiscados por las autoridades estadounidenses. En el proceso, los ciudadanos alemanes del Reich fueron tratados de la manera más degradante, ordenó a ciertos lugares en violación del derecho internacional, los sometió a restricciones de viaje, etc. Dos oficiales alemanes que habían escapado del cautiverio en Canadá [a Estados Unidos] fueron esposados ​​y devueltos a las autoridades canadienses, del mismo modo completamente contrario al derecho internacional.

El 27 de marzo [de 1941], el mismo presidente que esta [supuestamente] en contra de toda agresión, anunció el apoyo al [General] Sinovia y su camarilla de usurpadores [de Yugoslavia], que había llegado al poder en Belgrado después de la caída del gobierno legal. Varios meses antes, el presidente Roosevelt había enviado al [jefe de la OSS] coronel Donovan, un personaje muy inferior, a los Balcanes con la orden de ayudar a organizar un levantamiento contra Alemania e Italia en Sofía [Bulgaria] y Belgrado.

En abril [Roosevelt] prometido préstamo y arriendo a Yugoslavia y Grecia. A finales de abril reconoció a emigrantes yugoslavos y griegos como gobiernos en el exilio. Y una vez más, en violación del derecho internacional, congelo los activos yugoslavos y griegos.

A partir de mediados de abril [1941] patrullas navales estadounidenses comenzaron las operaciones expandidas en el Atlántico occidental, informando de sus observaciones a los británicos.

El 26 de abril, Roosevelt entregó veinte lanchas patrulleras de alta velocidad a Gran Bretaña. Al mismo tiempo, los buques de guerra británicos habitualmente estaban siendo reparados en los puertos de Estados Unidos.

El 12 de mayo, los buques noruegos que operan en Gran Bretaña fueron armados y reparados [en los EE.UU.], contrario al derecho internacional. El 4 de junio, transportes de tropas estadounidenses llegaron a Groenlandia para construir campos de aviación.

Y el 9 de junio llegó el primer informe británico de que un barco de guerra estadounidense, actuando bajo las órdenes del presidente Roosevelt, había atacado a un submarino alemán cerca de Groenlandia, con cargas de profundidad.

El 14 de junio, los activos alemanes en los Estados Unidos fueron congelados, también en violación del derecho internacional.

El 17 de junio, sobre la base de un pretexto falso, el presidente Roosevelt exigió la retirada de los cónsules alemanes y el cierre de los consulados alemanes. También exigió el cierre de la oficina de la agencia de prensa alemana “Transocean”, la Biblioteca Alemana de Información [en Nueva York] y el Reichsbahn alemán [ferroviaria nacional].

El 6 y 7 de julio [1941], las fuerzas armadas estadounidenses que actúan bajo las órdenes de Roosevelt ocuparon Islandia, que estaba en el área de las operaciones militares alemanas. (Roosevelt) esperaba que esta acción sin duda, en primer lugar, finalmente forzara a Alemania a la guerra [contra los EE.UU.], y, en segundo lugar, también neutralizar la eficacia de los submarinos alemanes. Al mismo tiempo, prometió ayuda militar a la Unión Soviética.

El 10 de julio el Secretario de Marina Knox de repente anunció que la Marina de los EE.UU. estaba bajo las órdenes de disparar contra los buques de guerra del Eje.

El 4 de septiembre el destructor estadounidense, el Greer, actuando bajo sus órdenes, opero con aviones británicos contra los submarinos alemanes en el Atlántico.

Cinco días más tarde, un submarino alemán identifico a destructores de EE.UU. como buques de escolta con un convoy británico.

En un discurso pronunciado el 11 de septiembre [de 1941], Roosevelt, por fin confirmó personalmente que él había dado la orden de disparar contra todos los buques del Eje, y repitió la orden.

El 29 de septiembre, las patrullas estadounidenses atacaron un submarino alemán al este de Groenlandia, con cargas de profundidad.

El 17 de octubre el destructor estadounidense,el Kearny , operando como una escolta para los británicos, atacó a un submarino alemán con cargas de profundidad .

Y el 6 de noviembre las fuerzas armadas de Estados Unidos se apoderaron del barco alemán Odenwald, en violación del derecho internacional, lo llevaron a un puerto americano, y encarcelaron a su tripulación.

Pasaré por alto como sin sentido los ataques ofensivos y declaraciones groseras de este llamado Presidente contra mí personalmente. (Roosevelt) me llama un gánster, esto es particularmente sin sentido, ya que este término no se originó en Europa, donde tales caracteres son poco comunes, sino en Estados Unidos. Y aparte de eso, simplemente no puedo sentirme insultado por el Sr. Roosevelt porque lo considero, al igual que su predecesor Woodrow Wilson, como mentalmente inestable.

Nosotros sabemos que este hombre, con sus partidarios judíos, ha operado en contra de Japón en la misma forma. No necesito entrar en eso aquí. Los mismos métodos fueron utilizados en ese caso también. Este hombre primero incita a la guerra, y luego miente acerca de sus causas y hace acusaciones infundadas. Él repugnantemente se envuelve en un manto de hipocresía cristiana, mientras que al mismo tiempo conduce lenta pero muy constantemente a la humanidad hacia la guerra. Y, por último, como un antiguo masón, que llama a Dios por testigo de que sus acciones son honorables. Sus descaradas tergiversaciones de la verdad y violaciones de la ley no tienen paralelo en la historia.

Estoy seguro de que todos ustedes han considerado como un acto de liberación que un país [Japón] finalmente haya actuado para protestar contra todo esto en el mismo modo que este hombre había esperado realmente, y que no le debe sorprender [el ataque a Pearl Harbor]. Después de años de negociaciones con este mentiroso, el gobierno japonés finalmente tuvo suficiente de ser tratado de una manera tan humillante. Todos nosotros, el pueblo alemán y, yo creemos que el resto de las personas decentes de todo el mundo también consideran esto con profunda gratitud.

Sabemos que el poder detrás de Roosevelt. Es el mismo Judío eterno que cree que ha llegado el momento de imponer el mismo destino a nosotros que todos hemos visto y vivido el horror en la Rusia soviética. Nosotros (los alemanes) hemos llegado a conocer de primera mano el paraíso judío en la tierra. Millones de soldados alemanes han visto personalmente las tierras donde esta judería internacional ha destruido y aniquilado a personas y bienes. Tal vez el Presidente de los Estados Unidos no entiende esto. Y si lo entiende, eso demuestra su estrechez intelectual.

Y sabemos que todo su esfuerzo está dirigido a este objetivo: Incluso si no nos aliamos con Japón, aun así nos daríamos cuenta de que los Judios y su Franklin Roosevelt tienen la intención de destruir a un estado tras otro. El Reich alemán de hoy no tiene nada en común con la Alemania del pasado. Por nuestra parte, ahora vamos a hacer lo que este provocador ha estado tratando de lograr durante años. Y no sólo porque somos aliados de Japón, sino porque Alemania e Italia, con sus direcciones actuales tienen la visión y la fuerza para darse cuenta de que este período histórico es el que determinara la existencia o no existencia de las naciones, tal vez para siempre (1). Lo que este otro mundo tiene reservado para nosotros es claro. Ellos fueron capaces de llevar a la Alemania democrática del pasado a la inanición, y ahora buscan destruir la Alemania Nacional Socialista de hoy.

(1)   La existencia O NO existencia de las naciones: Aquí Hitler está hablando claramente en CONTRA del Nuevo Orden Mundial que busca la eliminación de las fronteras y las instauración de un gobierno mundial y al mismo tiempo está dejando en claro quiénes están detrás de esta conspiración internacional. A buen entendedor pocas palabras.

Cuando el Sr. Churchill y el Sr. Roosevelt declaran que quieren algún día construir un nuevo orden social, esto es casi lo mismo a un barbero calvo que te recomienda un tónico garantizado para hacer crecer el pelo. En lugar de incitar a la guerra, estos señores, que viven en los países socialmente más atrasados, deberían de preocuparse por su propia gente sin empleo. Tienen suficiente miseria y pobreza en sus propios países para mantenerse ocupados asegurando una justa distribución de la comida. En lo que se refiere a la nación alemana, que no necesita caridad, ya sea del Sr. Churchill o Roosevelt – pero sí exige sus derechos. Va a hacer lo que debe para asegurar su derecho a la vida, incluso si un millar de Churchills y Roosevelts conspiran juntos para impedirlo.

Nuestra nación tiene una historia de casi dos mil años. Nunca en este largo período ha estado tan unida y decidida como lo está hoy, y gracias al movimiento nacional-socialista siempre será así. Al mismo tiempo, Alemania tal vez nunca ha sido tan previsora, y tan consciente de su honor. En consecuencia, hoy he devuelto los pasaportes a la Charge d’affaires estadounidense, y fue sin rodeos informado de lo siguiente:

La constante política de expansión del presidente Roosevelt que se dirige a una dictadura mundial ilimitada (2). En la consecución de este objetivo, los Estados Unidos y Gran Bretaña han utilizado todos los medios para negar a las naciones de Alemania, Italia y Japón los requisitos previos para su vital existencia natural. Por esta razón, los gobiernos de Gran Bretaña y Estados Unidos se han opuesto a todo lo posible para crear un nuevo y mejor orden en el mundo, tanto para el presente y el futuro.

(2)   Hitler nuevamente hace otra referencia al Nuevo Orden Mundial, ¿Aun puede haber personas que crean que Hitler era un agente del NOM?

Desde el comienzo de la guerra, el presidente norteamericano Roosevelt ha cometido de manera constante cada vez más graves crímenes contra el derecho internacional. Junto con ataques ilegales contra los buques y otros bienes de los ciudadanos alemanes e italianos, ha habido amenazas e incluso la privación arbitraria de la libertad personal por internamiento. Los ataques cada vez más hostiles del Presidente americano Roosevelt han llegado al punto de que ha ordenado a la Marina de EE.UU., en completa violación del derecho internacional, de forma inmediata y en cualquier lugar, a atacar y hundir barcos alemanes e italianos. Funcionarios estadounidenses han incluso fanfarroneado de destruir a los submarinos alemanes de esta manera criminal.

Cruceros americanos han atacado y capturado a barcos mercantes alemanes e italianos, y sus pacificas tripulaciones fueron llevados a prisión, el plan del presidente Roosevelt de atacar a Alemania e Italia con las fuerzas militares en Europa de 1943 a más tardar, fue hecho público en los Estados Unidos [por el Chicago Tribune y varios otros periódicos el 04 de diciembre 1941], y el gobierno estadounidense no hizo ningún esfuerzo para negarlo.

A pesar de los años de provocaciones intolerables del presidente Roosevelt, Alemania e Italia, con sinceridad y con mucha paciencia trataron de impedir la expansión de esta guerra y mantener relaciones con los Estados Unidos. Sin embargo, como resultado de su campaña (la de Roosevelt), estos esfuerzos han fracasado.”

(*)

Durante una reunión con el gabinete de guerra británico, el 19 de agosto de 1941, Winston Churchill, refiriéndose a la actitud de Roosevelt hacia la guerra, dijo:

[Roosevelt] Obviamente esta determino a entrar a la guerra… [Roosevelt] hará la guerra, pero sin declararla, y se volverá cada vez más provocador. [Y si los alemanes se molestan] pueden atacar a las fuerzas norteamericanas… [Roosevelt] ha dejado bien claro que estará buscando algún ‘incidente’ que le justifique el iniciar [abiertamente] las hostilidades.”

Churchill and America”, de Martin Gilbert – Pocket Books 2006, Cap. 23 “A MEANS OF WAGING MORE EFFECTIVE WAR”, p. 234.

Creo que esta demás mencionar que el “incidente” al que Churchill se refería termino siendo el ataque japonés a Pearl Harbor.

Fuente: Tomatobubble

 
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Publicado por en 21 octubre, 2013 en La verdad sobre Hitler y la SGM

 

¿QUE PASO REALMENTE EN DACHAU?

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Joe Cortina

Por: Nathanael Kapner

Joe cortina es un ex boina verde, un antiguo oficial de operaciones especiales del Ejército de EE.UU. en el aire y comandante del Centro de Entrenamiento del ejército de EE.UU

La subsecuente experiencia de Joe Cortina como un investigador de inteligencia y asesor antiterrorista lo llevaron a esos focos de crisis como el Estado de Israel, al lado de las naciones del Medio Oriente, y América Central.

El sitio Web de Joe Cortina, “My Name is Joe Cortina” es un escaparate de los crímenes cometidos contra la humanidad por la élite mundial judía.

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Br Natanael: ¿Qué descubriste sobre el Holocausto y su posterior conclusión de que gran parte de la narrativa judía es un engaño?

Joe Cortina: Mi historia comenzó hace casi 25 años, cuando compre una gran cantidad de cintas de vídeo de una tienda de alquiler de películas locales.

Entre ellos se encontraban varios documentales históricos, uno de los cuales se titula “Los campos de concentración nazis”, que incluía Dachau. Este fue un documental antiguo del Cuerpo de Señales de EEUU que contenía  testimonios jurados de oficiales militares de Estados Unidos de lo que supuestamente ocurrió en Dachau.

Ahora, avancemos por un momento hasta 1996 cuando tomé un extenso tour por Europa que incluyó a Alemania. Allí visite el campo de Dachau, al norte de Munich.

Br Nathanael: ¿Que descubrió allí?

Joe Cortina: En primer lugar, me he comprado una guía turística y participe en la gira oficial que incluye una visita al crematorio del campo.

Afuera del crematorio me sorprendió ver una gran cartelera informativa que decía que ningún preso había sido “gaseado” allí nunca.

La cartelera también afirmaba que las habitaciones de desinfección eran para el tratamiento de los reclusos con piojos y que los dos hornos crematorios – (como todos los de los demás campos) – se utilizaron para quemar los cadáveres contaminados con enfermedades altamente contagiosas, como el cólera y el tifus, a fin de evitar una epidemia. Mi guía de campamento, un judío, afirmo las declaraciones sobre la cartelera. Ahora recuerde esto.

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Br Natanael: Muy bien. Usted tenía un viejo video documental oficial del Cuerpo de Señales de los  EE.UU. que muestra Dachau y luego usted fue allí no mucho tiempo después, en 1996?

Joe Cortina: Correcto. Por cierto, algunos de los videos fueron posteriormente reproducidos en versiones popularizadas. Cuando volví a casa semanas después algo hizo clic en mi mente que me molestó.

De alguna manera los “hechos” en la cinta no estaban de acuerdo con lo que me dijeron los guías judíos del campamento. Localicé la cinta y reproduje la parte de Dachau y estaba sorprendido por lo que descubrí.

Br Natanael: ¿Y cuál fue el impacto?

Joe Cortina: descubrí que el vídeo OFICIAL – realizado en 1945 – había sido deliberadamente manipulado para que sus espectadores estadounidenses creyeras que miles y miles de seres humanos vivos habían sido asesinados en cámaras de gas de Dachau.

Br Natanael: Estoy confundido aquí.

¿Me estás diciendo que un video oficial del Cuerpo de Señales de los EEUU estaba promoviendo la mentira de que los Judios eran gaseados y luego dispuestos en los hornos?

¿Y que a usted personalmente se le dijo que esto nunca sucedió por los propios guías judíos?

¿Y que había grandes carteleras que apoyaban esas declaraciones y que sus guías oficiales del campo también indicaron que estos crímenes no fueron cometidos en Dachau?

Joe Cortina:Usted entendió perfectamente. Mentiras monstruosas perpetradas por nuestro PROPIO gobierno diseñadas para promover un odio duradero hacia el pueblo alemán y Alemania. Pero se pone peor – mucho peor.

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Resaltado: “La cámara de gas que fue disfrazada como ducha, jamas fue usada.”

Br Natanael: ¿Me estás diciendo que el engaño del Holocausto perpetrado por los militares de EE.UU. se pone peor?

Joe Cortina: Seguro que sí. Echemos un vistazo a uno de los muchos testimonios jurados de nuestros propios hombres militares de EE.UU. con respecto a la cinta de vídeo oficial.

El Teniente Coronel del Ejército, George C. Stevens, por ejemplo, declaró: “La narración que es acompaña adjunta al video es una verdadera exposición de los hechos y circunstancias en que se realizaron estas auténticas imagenes.”

Varios otros funcionarios hicieron declaraciones juradas similares. Pero todas estas declaraciones juradas contradicen lo que vi y oí con mis propios ojos y oídos. NO hubo gaseamientos en Dachau y las imágenes en la guía turística afirman lo mismo.

Br Natanael: Pero Joe, esas imágenes indican que si bien no hubo cámaras de gas en Dachau, los presos designados para el exterminio fueron enviados al castillo de Hartheim para ser gaseados.

Joe Cortina: Si no fueron gaseados en Dachau ¿por qué debemos creer que fueron gaseados en otro sitio?

Si el alto mando norteamericano se ha prostituido a sí mismo en perjurio, ¿qué otras mentiras nuestro propio gobierno (con la complicidad de la burocracia de la posguerra alemana) nos ha hecho creer?

En otras palabras, la prueba real es lo que vi y oí yo mismo – nunca hubo gaseamientos de Judios en Dachau.

Ahora pregúntese, ¿dónde más está este cuento de hadas judío siendo perpetrado?

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Br Natanael: ¿A qué nivel del alto mando EE.UU. fue llevado a cabo el engaño?

Joe Cortina: Desde la misma cima, ¡El propio general Eisenhower!

Considere esta otra declaración jurada por parte del fiscal jefe de Núremberg, Robert A Jackson: “Estas películas fueron hechas en virtud de una orden emitida por el general Dwight D. Eisenhower, Comandante Supremo de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas.”

Mira, las imágenes en el video oficial jurado, ordenado por el propio Eisenhower, que se presentan como “evidencia” de gaseamiento de Judios, cosa que ningún tribunal de justicia jamás hubiese admitido si fueran gentiles (no judios) los que se quisieran probar fueron exterminados:

Ropas apilados; ducha ficticias, latas vacías de Zyklon B (comúnmente utilizado como agente de desinfección); esqueletos de los restos humanos procedentes de los hornos (por supuesto, eran los restos humanos – que tenían que quemar los cadáveres como procedimiento higiénico dictado), montones de zapatos, etc. ¿Esta es la evidencia?

Br Natanael: Usted dice que Eisenhower ordenó a la película. Pero, ¿cómo esto le hace cómplice en el engaño, ya que el no hizo nada del propio rodaje?

Joe Cortina: la complicidad de Eisenhower no se limita con la realización de una película de “evidencia” endeble y documentando los testimonios infundados de sus subordinados. Su complicidad llega a todo el camino hasta el Congreso de los EE.UU. y de los juicios de Núremberg mismos.

Una ‘Cámara de gas’ de Dachau se describe en el Documento 47 del 79 º Congreso,  el 15 de mayo de 1945, proporcionada por un Comité especial solicitado por Eisenhower en relación con “Atrocidades en campos de concentración en Alemania.” Este documento fue introducido en el juicio de Núremberg como IMT documento L-159.

Los tres funcionarios estadounidenses que firmaron las declaraciones juradas acreditando la veracidad del documento de Eisenhower, en lugar de cometer perjurio públicamente, nunca aparecieron en los juicios. Por lo tanto, no podían ser interrogados y se demostraron ser unos mentirosos.

En cuanto a Eisenhower, es bien sabido que él estuvo involucrado en el asesinato del general Patton que censuró su tratamiento asesino de los alemanes en la posguerra. Si Patton no era eliminado, su persistente crítica de la conducta de Eisenhower durante y después de la guerra habría arruinado sus posibilidades para la presidencia.

Es obvio para mí que Eisenhower patrocinó la invención de Holocausto con el fin de complacer a los Judios que tenía el poder para mantenerlo fuera de la Casa Blanca.

Br Natanael: ¿Cuál considera que es el punto vital de su descubrimiento?

Joe Cortina: Simplemente esto.

Si yo – un ciudadano común – fui capaz de descubrir la monumental mentira cometida por nuestro PROPIO gobierno sobre el Holoinvento, en un momento en que nos enfrentamos a una Tercera Guerra Mundial, cuando a los neoconservadores judíos que aún controlan el show deciden hacerla estallar, ¿Cuántas MENTIRAS MÁS ENORMES – BANDERAS FALSAS – SUBVERSIONES DE LA VERDAD – están siendo en estos momentos preparadas para nosotros, de las cuales aún ni siquiera sabemos de su existencia?

Los Judios que controlan los medios de comunicación del mundo occidental no sólo han robado nuestras mentes – nuestra libertad – nuestra herencia cristiana -, sino que han robado la historia y el presente de nosotros también.

Fuente: Real jews news

 

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AUSCHWITZ – LA SORPRENDENTE VERDAD OCULTA

AUSCHWITZ

Por: Dean Irebodd

Auschwitz-este es el infame campamento de guerra en Polonia, donde los alemanes se dice que han matado al menos a un millón de Judios en cámaras de gas, mal empleando el insecticida llamado “Zyklon B.” Auschwitz se ha convertido en una palabra de moda para el “Holocausto”. Se dice que fue el epicentro de la madre de todos los genocidios.

Aquí, se dice que los alemanes han empleado su ingenio de la ingeniería con el fin de asesinar en masa a sus víctimas indefensas de manera industrial con la mayor eficiencia posible.  Primero miles (de prisioneros) eran metidos en mataderos químicos, y luego sus cuerpos fueron quemados en una secuencia rápida en hornos crematorios.

¿Pero esta historia aguanta el escrutinio? Este video revisa algunas de las afirmaciones más comunes hechas por los sobrevivientes sobre lo que ocurrió en Auschwitz. Algunas de las preguntas planteadas en este contexto son:

  • ¿Es posible llenar las cámaras de gas con las víctimas de la forma como se afirma? 
  • ¿Podrían los Judios, supervisados únicamente por otros Judios, haber cooperado en su propia masacre masiva? 
  • ¿Qué puertas se utilizaron para bloquear a 2000 Judios que luchan por sus vidas? 
  • ¿Qué tan eficiente es el proceso de cremación en realidad? 
  • ¿Cuántos prisioneros de Auschwitz dejaron el campamento con vida para decirle al mundo lo que habían visto?

Este vídeo responde estas y otras preguntas, apoyándose en los documentos y testimonios de expertos. Los resultados son sorprendentes, por no decir: impactantes. Las discrepancias entre las afirmaciones de los sobrevivientes, por un lado, y la realidad técnica y física, por el contrario revelan la sorprendente verdad acerca de Auschwitz, que no es lo que mucha gente piensa que es.

¡Vea este vídeo y verás el mundo que te rodea con otros ojos!

Nota: Este vídeo ha sido revisada por dos expertos líderes en el “Holocausto” con el fin de comprobar la exactitud de su contenido. Se incluye un apéndice escrito con fuentes y una discusión de cuestiones por escrito omitido o simplemente tocado brevemente en la película.

Lea también la entrevista que Dean ha dado a THE BARNES REVIEW en marzo de 2012 sobre esta película, entre otras cosas.

Descripción del video:

Formato: MP4

Tamaño: 181.7 MB

Dimensiones: 560px × 420px

Duración (hh:mm:ss): 00:49:51

Idioma: Ingles

Subtitulos: No.

Descargar película

(…) 

AUSCHWITZ – LA SORPRENDENTE VERDAD OCULTA

El documental fue bloqueado en varios países alrededor del mundo debido a una reclamación sobre una supuesta violación de copyright por parte de la BBC Worldwide. Sin embargo aún puede ser visto si se utiliza un proxy. Solo da clic aquí

Derechos de autor: Esta película ha sido liberada al dominio público solamente con fines educativos. Puede ser copiada y distribuida sin cargos. No se permite el uso comercial. De ser copiada y distribuida, debe ser sin modificaciones, sin el previo consentimiento por escrito del autor/director de la misma.

Fuente: holocausthandbooks

 

Carta al Papa – León Degrelle

León Degrelle

En el exilio, a 20 de mayo de 1979, A SU SANTIDAD EL PAPA JUAN PABLO II, CIUDAD DEL VATICANO

Muy Santo Padre:

Yo soy León Degrelle, el Jefe del Rexismo belga, antes de la segunda Guerra Mundial, y durante ésta, el Comandante de los Voluntarios belgas del Frente del Este, luchando en la 28» división de la Waffen SS “Wallonie”. Ciertamente esto no es una recomendación a los ojos de la gente. Pero yo soy católico como usted y me creo, por este hecho, autorizado a escribiros, como a un hermano en la fe.

He aquí de qué se trata: la prensa anuncia que con motivo de vuestro próximo viaje a Polonia entre el 2 y el 12 de Junio de 1979, va a concelebrar la misa con todos los obispos polacos en el antiguo campo de concentración de Auschwitz. Yo encuentro, os lo digo de antemano, muy edificante que se rece por los muertos, sean cuales sean y donde sea, incluso delante de unos hornos crematorios flamantes, de ladrillos refractarios inmaculados.

Pero me asaltan ciertas aprensiones, a pesar de todo, es polaca. Esta condición aparece sin cesar, y es humano, en vuestro comportamiento pontifical. Si os impresionan fuertemente viejos resentimientos de patriota que participó de lleno en su juventud en un duro conflicto bélico, podríais estar tentado de tomar partido, una vez hecho Papa, en disputas temporales, que la historia no ha esclarecido aun suficientemente. ¿Cuáles fueron las responsabilidades exactas de los diversos beligerantes en el desencadenamiento de la II Guerra Mundial?

¿Cuál fue el papel de ciertos provocadores? Vuestro presidente del Consejo de Ministros, el Coronel Beck, que todo el mundo sabe que era un personaje bastante sospechoso, ¿se comportó acaso en 1939 con toda la ponderación deseada? ¿No rechazó con demasiada soberbia ciertas posibilidades de entendimiento? ¿Y después? ¿La guerra fue verdaderamente tal como se ha dicho?. ¿Cuáles fueron las faltas, e incluso los crímenes de unos y de otros? ¿Se han sopesado siempre con objetividad las intenciones? ¿No se ha desvirtuado a la ligera o con mala fe, porque la propaganda lo reclamaba, la doctrina del adversario atribuyéndole unos proyectos y endosándole unos actos cuya realidad puede estar sujeta a numerosas dudas?

A pesar de que la Iglesia siempre está mucho mejor informada que nadie, a través de dos mil años de circunspección ha evitado siempre las posturas precipitadas, y ha preferido juzgar siempre sobre hechos probados, con calma, después de que el tiempo ha separado el grano de la cizaña, los furores y las pasiones. Especialmente, la Iglesia siempre se distinguió por una moderación extrema, a lo largo de la II Guerra Mundial. Siempre se guardó cuidadosamente de propagar locas elucubraciones que corrían entonces.

Muy Santo Padre, sobre vuestro suelo patrio — en Auschwitz particularmente –, afectado, quizás, por ciertas visiones incompletas y partidarias del pasado ¿va usted simplemente a rezar?… Temo sobre todo, que vuestros rezos, e incluso vuestra simple presencia en esos lugares, sean inmediatamente desvirtuados de su sentido profundo, y sean utilizados por propagandistas sin escrúpulos, que los harán servir, escudándose en vos, para las campañas de odio, a base de falsedades, que emponzoñan todo el asunto de Auschwitz desde hace más de un cuarto de siglo. Sí, falsedades.

Después de 1945 — abusando de la psicosis colectiva que, a base de habladurías incontroladas, había transtomado a numerosos deportados de la II Guerra Mundial — la leyenda de las exterminaciones masivas de Auschwitz ha alcanzado al mundo entero. Se han repetido en millares de libros incontables mentiras, con una rabia cada vez más obstinada. Se las ha reeditado en colores, en películas apocalípticas que flagelan furiosamente, no sólo la verdad y la verosimilitud, sino incluso el buen sentido, la aritmética más elemental, y hasta los mismos hechos.

Usted, Muy Santo Padre, fue, según se dice, un resistente a lo largo de la II Guerra Mundial, con los riesgos físicos que comporta un combate contrario a las leyes internacionales. Ciertas personas añaden que usted estuvo internado en Auschwitz como tantos otros, usted ha salido de allí, ya que usted es actualmente Papa, un Papa que, con toda evidencia, no huele demasiado al famoso gas Zyklon B. Su Santidad, que ha vivido en estos lugares, debe saber, mejor que cualquier otro, que esos gaseamientos masivos de millones de personas nunca fueron realidad, como testigo de excepción, ¿ha visto personalmente efectuar una sola de estas grandes masacres colectivas, tan repetidas una y otra vez por propagandistas sectarios?

(…)

Ciertamente, se sufrió en Auschwitz. En otras partes también, Todas las guerras son crueles. Los centenares de miles de mujeres y niños atrozmente carbonizados por orden directa de los Jefes de Estado aliados, en Dresde, Hamburgo, Hiroshima y Nagasaki, tuvieron unos padecimientos mucho más horribles que los sufridos por los deportados políticos o los resistentes (entre ambos, el 25 por ciento de la población total de los campos), objetores de conciencia, anormales sexuales o criminales de derecho común (75 por ciento de la población concentracionaria) que padecían, y a veces morían, en los campos de concentración del III Reich.

El agotamiento les devoraba. El hundimiento moral eliminaba las fuerzas de resistencia de las almas menos templadas. Las crueldades de ciertos guardianes desnaturalizados, alemanes, y más a menudo no alemanes, de los “kapos” y otros deportados convertidos en verdugos de sus compañeros, se sumaban a la amargura de una promiscuidad multitudinaria. Cabe pensar que en algún campo hubiese algún chiflado que procediera con experiencias de muerte inéditas o fantasías monstruosas en torturas o asesinatos.

Sin embargo, el calvario de la mayor parte de los exiliados, habría terminado felizmente el día tan esperado del inicio de la paz, sino se hubiera abatido sobre ellos, a lo largo de las últimas semanas, la catástrofe de epidemias exterminadoras, ampliadas aún más por los fabulosos bombardeos que destrozaban las líneas de ferrocarril y las carreteras, enviaban a pique los barcos cargados de presos, como ocurrió en Lübeck. Estas operaciones aéreas masivas destruían las redes eléctricas, los conductos y depósitos de agua, cortaban todo abastecimiento, imponían por doquier el hambre, hacían imposible todo transporte de evacuados. Las dos terceras partes de deportados muertos a lo largo de la II Guerra Mundial, perecieron entonces, víctimas del tifus, de la disentería, de hambre, de las esperas interminables sobre las trituradas vías de comunicación. Las cifras oficiales lo establecen.

En Dachau, por ejemplo, según las mismas estadísticas del Comité internacional, murieron en Enero de 1944, 54 deportados; en Febrero de 1944, 101; pero en el mes de Enero de 1945 murieron 2.888, y, en febrero de 1945 murieron 3.977. Sobre el total de 35.613 deportados muertos en este campo de 1940 a 1945, 19.296 fallecieron durante los últimos 7 meses de hostilidades; y queda demostrado que el terrorismo aéreo aliado no tenía ya ninguna utilidad militar, pues la victoria de los aliados, al principio de 1945, ya estaba totalmente asegurada. Y por tanto, ya no era necesario de ningún modo, dicho terrorismo aéreo aliado. Sin esta loca y brutal trituración a ciegas, millares de internados hubiesen sobrevivido, en lugar de convertirse -entre Abril y Mayo de 1945- en macabros objetos de exposición, alrededor de los cuales bullían manadas de necrófilos de la prensa y del cine, ávidos de fotos y películas con ángulos y vistas sensacionales, y de un rendimiento comercial asegurado.

Unos documentos visuales, cuidadosos y previamente retocados, sobrecargados, deformados, y generadores de crecientes odios.

Estos correveidiles de la información hubiesen podido, también, tomar kilómetros de fotografías similares de cadáveres de mujeres y niños alemanes, cien veces más numerosos, muertos exactamente de la misma manera, de hambre, de frío o ametrallados sobre los mismos helados vagones al descubierto, y sobre los mismos caminos ensangrentados. ¡Pero esas fotos, igual que las de la inmensa exterminación de las ciudades alemanes, que nos descubrirían seiscientos mil cadáveres, ya se guardarían bien de darlas a conocer! Hubiesen podido turbar los ánimos y sobre todo, templar los odios. Y la verdad es que el tifus, la disentería, el hambre, los continuos ametrallamientos aéreos, golpeaban indistintamente, en 1945, tanto a los deportados extranjeros como a la población civil del Reich, todos atrapados por unas abominaciones propias del fin del mundo.

Por lo demás, Muy Santo Padre, en lo que se refiere a una voluntad formal de genocidio, ningún documento ha podido aportar la menor prueba oficial de ello, desde hace más de 30 años. Mas especialmente, en lo que concierne a la pretendida cremación, en Auschwitz, de millones de judíos en fantasmales cámaras de gas de Zyklón B, las afirmaciones lanzadas y constantemente repetidas desde hace tantos años, en una fabulosa campaña, no resisten un examen científico serio.


Es descabellado imaginar, y sobre todo pretender, que se hubieran podido gasear en Auschwitz 24.000 personas por día, en grupos de 3.000, en una sala de 400 metros cúbicos, y menos aún, a 700 u 800 en unos locales de 25 metros cuadrados, de 1.90 metros de altura, como se ha pretendido a propósito del campo de Belzec; 25 metros cuadrados o lo que es lo mismo, la superficie de un dormitorio. Usted, Santo Padre, ¿lograría meter 700 u 800 personas en vuestro dormitorio?

(…)

Y 700 a 800 personas en 25 metros cuadrados, esto hace 30 personas por cada metro cuadrado. Un metro cuadrado, con 1,90 metros de altura ¡es una cabina telefónica! ¿Su Santidad sería capaz de apilar a 30 personas en una cabina telefónica de la Plaza San Pedro o del Gran Seminario de Varsovia, o en una simple ducha? Pero si el milagro de los 30 cuerpos plantados como espárragos en una cabina telefónica o el de las 800 personas apiñadas alrededor de vuestra cama se hubiese realizado, un segundo milagro tenía que haberse producido inmediatamente, pues las 3.000 personas ¡el equivalente de dos regimientos! hacinadas tan fantásticamente en la habitación de Auschwitz, o las 700 u 800 personas apretujadas en Belzec a razón de 30 ocupantes por metro cuadrado, ¡hubiesen perecido casi al instante, asfixiadas, por carencia de oxígeno! ¡No hubieran hecho falta las cámaras de gas! Todos habrían dejado de respirar, incluso antes de que se hubiese terminado de hacinar los últimos, que se cerrasen las puertas y se esparciera el gas por la sala.

¿Y cómo se hacía esto último? ¿Por unas hendiduras? ¿Por unos agujeros? ¿Por una chimenea? ¿Bajo forma de aire caliente? ¿Con vapor? ¿Vertiéndolo sobre el suelo? ¡Cada uno cuenta lo contrario del otro! ¡EI gas Zyklon B no alcanzando más que a cadáveres, no hubiese representado la menor utilidad! De todas maneras, el Zyklon B es, como toda persona interesada en la ciencia puede saber, un gas de empleo peligroso, inflamable y adherente. También veintiuna horas de espera hubiesen sido necesarias, e incluso indispensables, antes de que se hubiese podido retirar el primer cuerpo de la fantástica sala.

Sólo después se hubieran podido extraer, como se han complacido en contárnoslo, con miles de detalles escabrosos todos los dientes de oro, todas las fundas de plomo en las que escondían, se dice, diamantes, de cada lote de seis mil mandíbulas rígidas — ¡tres mil personas! –, contraídas tras la muerte, o de 48.000 mandíbulas diarias si se creen las cifras oficiales de 24.000 gaseados cotidianos solamente en Auschwitz.

Muy Santo Padre, por muy santo que sea Su Santidad, ¡Usted soportará al dentista alguna vez, con más o menos resignación! ¿Os han extraído un diente? ¿Dos dientes? ¿Se os han instalado en una silla de dentista con potentes reflectores, enfocados sobre las mandíbulas con útiles perfeccionados y con un paciente que se presta a sus prescripciones?. Pues bien, la extracción, en unas óptimas condiciones, tarda su tiempo.

¿Un cuarto de hora?, ¿Media hora? En Auschwitz, según las leyendas, a los cadáveres que yacían en el suelo, era necesario abrirles, con muchas dificultades, las mandíbulas endurecidas, descontraerlas, y tratarlas mediante instrumental necesariamente primitivo. Con ocho operadores en total: es la cifra oficial. Y después tenían que examinarlos sin luz apropiada, a ras del cemento, y no solamente un punto enfermo de la dentadura, ¡sino las dos mandíbulas enteras!, ¡Arrancar, vaciar, limpiar!

¿Puede hacerse esto en menos tiempo que en casa del especialista, perfectamente equipado?, Dígnese Su Santidad tomar un lápiz. A razón de un cuarto de hora por dentadura y con cuatro individuos a pleno rendimiento en la operación se podría llegar a 16 cadáveres tratados por hora, es decir, 160 en una jornada de 10 horas sin un minuto de reposo. Piense Su Santidad incluso en un estajanovista de las dentaduras, y doble el ritmo de las extracciones, lo que es además materialmente imposible: esto supondría 320.

Entonces, Muy Santo Padre, ¿cómo imaginar cremaciones de 3.000 judíos de una sola vez?, ¿Y las jornadas de 24.000 gaseados con gas Zyklon B, que representarían 48.000 dentaduras para vaciar o sea más de 760.000 dientes a examinar diariamente? Simplemente ateniéndose a los seis millones de judíos muertos — algunos han doblado y triplicado la cifra, que la propaganda machaca continuamente en nuestros oídos –, estos extractores de mandíbulas hubiesen seguido, unos años después de la guerra, en plena actividad.

Estas extracciones, solamente estas extracciones, en diez horas de labor ininterrumpida, ¡hubiesen absorbido un trabajo de 1.875 jornadas de todo el equipo de 8 individuos!

(…)

Pero además, estas extracciones sólo eran una formalidad preliminar. Hacía falta también rapar millones de cabelleras. Después, antes de pasar los cadáveres al horno se procedía — según lo que todos los “historiadores” de Auschwitz afirman ex cátedra — al examen de todos los anos y todas las matrices, de cuyo fondo se trataba de recuperar los diamantes y las “joyas” que hubieran podido ser escondidas.

¿Se imagina usted esto Muy Santo Padre? ¡Seis millones de anos, tres o cuatro millones de matrices limpiados a fondo, cuando se nos ha explicado que, después de los gaseamientos masivos, los cuerpos chorreaban de excrementos, de sangre femenina y de otras inmundicias! En estos órganos sucios, los dedos, las manos de los operadores, debían revolver todo, descubrir los supuestos diamantes escondidos, extraerlos pegajosos, lavarlos, lavarse ellos, 24.000 veces por día (los anos), 15 o 20.000 veces por días (las matrices). ¡Es una locura!. ¡Todo esto es de locos! Y no hablemos de las actividades complementarias: fábricas de abonos y fábricas de jabones, de las cuales el delirante profesor Poliakov habla sin pestañear.

Estas operaciones de gaseamientos, de corte de pelo, de extracción de dientes, de limpieza de órganos, realizados sobre seis millones de judíos, o siete millones, o sobre quince millones según el Padre Riquet, o sobre veinte millones — ¡es decir más que los judíos existentes entonces en el mundo entero! — según el diccionario Larousse, seguirían todavía si se admitieran como exactas las afirmaciones “oficiales” de los manipuladores de la “historia” de Auschwitz. ¡Entonces, sí que tendría Ud., Muy Santo Padre, que taparse la nariz cerca de las cámaras de gas, y transpirar al calor de los hornos de Auschwitz, en el transcurso de su misa concelebrada!.

(…)

Si se hubiese multiplicado el número de cadáveres reales y normales por diez, o por veinte, la estafa de los muertos hubiese podido conservar un cierto aspecto de verosimilitud. Pero al igual que hemos visto en el caso del gaseamiento de 700 a 800 personas por dormitorio, al mentir demasiado se llega a lo grotesco. Era precisa la insondable y apenas imaginable estupidez de las masas, para que semejantes extravagancias hayan podido ser inventadas, contadas, difundidas a los cuatro vientos, filmadas y CREIDAS.

“¡Yo creo — declara bravamente un personaje de Holocausto — todo lo que se cuenta sobre ello!”. ¡Declaración ejemplar!.

Entonces. Muy Santo Padre, ¿cómo imaginar un instante que en Auschwitz, en la hora de la concelebración, mientras que todos los corazones, estrechados por el amor de Dios y de los hombres, van a participar en la renovación del sacrificio, un sacerdote, un Papa podría, en el momento en que levanta el cáliz hacia el cielo, ser consciente de que está encubriendo bajo su patio un despliegue de un odio tan bestial y de unas mentiras tan extravagantes, que están en el extremo opuesto de la enseñanza patética de Cristo?, ¡No! ¡Ciertamente no!, ¡No es posible!. Vuestro mensaje, a cien pasos de la falsa cámara de gas de Auschwitz, no puede ser más que un mensaje de caridad, de fraternidad, igualmente de la verdad, sin la cual toda doctrina se hunde. Usted va a Auschwitz para recogeros, emocionado, en uno de los altos lugares del sufrimiento humano cuyas causas y cuyos responsables serán fijados verdaderamente, objetivamente, con el tiempo, por una Historia serena, y no recurriendo a testimonios obtenidos por la fuerza y a unas divagaciones de farsantes.

El Papa está por encima de todo esto. Está al lado de las almas que sufrieron, de las que, en el sufrimiento, se elevaron espiritualmente, pues no existe pena, ni calvario, ni agonía que no pueda llegar a ser sublime. Por ejemplo, en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial en que tantos millones de soldados cayeron tras horribles sufrimientos, e igualmente en los campos de trabajo, en que tantos murieron víctimas de intereses que no entendían pero que los aniquilaban: el sacrificio, el dolor físico y moral, la terrible angustia, convirtieron a miles de almas, que en circunstancias normales se hubiesen perdido en la mediocridad, en gloriosos ejércitos de héroes espirituales.

Así fue en Auschwitz. Fue así en el Frente del Este, a lo largo de los años de lucha y de inmolación de millones de jóvenes europeos que, de 1941 a, 1945, hicieron frente heroicamente al empuje del comunismo. Seguramente, a través de toda la historia de los hombres, se han cometido atrocidades. Auschwitz, de todas maneras, no habrá sido ni el primer caso, ni el último. Nosotros lo vemos de sobra en la hora actual, cuando son masacrados tantas mujeres y niños sin defensa, aplastados en los campos palestinos por la aviación de Israel, ejecutando la ley del Talión sobre unos inocentes, en memoria de los cuales, no se cantará probablemente nunca una misa concelebrada…

Numerosas potencias han abusado muchas veces de su poder. Numerosos pueblos han perdido la cabeza. No uno especialmente. Pero sí todos. Al lado de corazones puros y desinteresados que ofrecieron su juventud a un ideal, Alemania, tuvo, como todo el mundo, su lote de seres detestables, culpables de violencias inadmisibles. ¿Pero qué país no ha tenido los suyos?

(…)

Santo Padre, yo no querría empañar el placer que usted va a tener al encontrarse en su país. ¡Pero cuidado! Vuestra patria valerosa, de la cual usted ha exaltado la elevación moral al glorificar a su admirable patrón San Estanislao, ¿no ha conocido ella también sus horas de crímenes y de envilecimiento? En el momento en que usted va a pisar el suelo polaco de Auschwitz que recuerda especialmente la última tragedia judía, resultaría poco decente — si quiere ser justo — no evocar otros judíos innumerables muertos anteriormente por todo vuestro territorio, en unos progroms horribles, torturados, asesinados, colgados durante siglos por vuestros propios compatriotas. ¡Estos no han sido siempre unos ángeles, a pesar de ser tan católicos!

Yo oigo todavía al Nuncio Apostólico de Bruselas, el que fue después Cardenal Micara, anteriormente Nuncio en Varsovia, cuando me contaba, en su excelente mesa, cómo los campesinos polacos crucificaban a los judíos en las puertas de sus granjas. “¡Estos cochinos judíos!”, exclamaba, bastante poco evangélicamente el untuoso prelado.

Estas palabras fueron pronunciadas tal cual, créame. La Iglesia ella misma, Muy Santo Padre, ¿Ha sido siempre tan blanda? Incluso en pleno siglo XVIII, ella quemaba aún a los judíos con gran aparatosidad. En plena ciudad de Madrid, particularmente. Pero ella, ¡los quemaba vivos!. La Inquisición no ha sido un pacífico redil. Las masacres de los albigenses se perpetraron bajo la égida de Santo Tomás de Aquino.

Los asesinatos de la noche de San Bartolomé causaron la alegría del Papa, vuestro predecesor, que se levantó en plena noche para festejar, con un Tedeum entusiasta tan alegre acontecimiento, ¡y ordenó incluso conmemorarlo con una medalla! ¿Y las treinta mil llamadas brujas, calcinadas piadosamente a lo largo de la Cristiandad? Incluso en el pasado siglo, el papado restablecía aún en Roma el Ghetto.

En el fondo, Muy Santo Padre, que no valemos mucho bien seamos Papas o Ayatollas, parisinos o prusianos, soviéticos o neoyorquinos. ¡No hay por qué ser exageradamente orgullosos! Todos nosotros hemos sido, en nuestros malos momentos, tan salvajes los unos como los otros. Esta equivalencia no justifica nada ni a nadie. Ella incita, sin embargo, a no distribuir con demasiada impetuosidad o benevolencia las excomuniones Y las absoluciones.

Sólo se rechazará el salvajismo humano respondiendo al odio con la fraternidad. El odio se desarma, como todo se desarma, pero no ofreciéndolo continuamente con salsas cada vez más picantes. Ni excrementándolo y exasperándolo, como en el caso de Auschwitz, a fuerza de exageraciones locas, de mentiras y de falsas confesiones llenas de contradicciones flagrantes arrancadas por la tortura y el terror en las prisiones soviéticas o americanas, pues tanto valían las unas como las otras en los tiempos odiosos de Núremberg.

(…)

Algunos hubiesen podido pensar que los filibusteros del exhibicionismo concentracionario y los falsarios que hicieron del asunto de los “seis millones” de judíos, la estafa financiera más remuneradora del siglo, iban a poner en fin un término a esa explotación. Gracias a todo el aparato de la grandiosa ceremonia religiosa que va, en vuestra presencia, a desplegarse entre los falsos decorados del plató de Auschwitz, en medio de un gigantesco baqueteo de televisión y de prensa, se intentará todo para convertiros en avalista indiscutido de estos cheques del odio. Vuestro nombre vale su peso en oro, para todos estos gangsters. Saldrá en el mundo entero, como si el primer Holocausto no fuera suficiente, un Holocausto número 2 que no habrá costado un millón de dólares como el otro, ya que Vuestra Santidad habrá suministrado absoluta y gratuitamente, a unos indecentes escenógrafos, la más fastuosa de las figuraciones.

El Holocausto número 1, cualquiera que haya sido su difusión y su impacto entre los tontos, no ha sido más que un gigantesco alboroto hollywoodiano, de una rara vulgaridad, y destinado ante todo a vaciar centenas de millones de bolsillos de espectadores no advertidos. Pero los estragos no podían ser más que pasajeros; se debería rápidamente notar que las extravagancias eran bufonescas, no resistirían al examen concienzudo de un historiador. Por el contrario, vuestro Holocausto, Muy Santo Padre, filmado con una gran pompa en Auschwitz, por un Papa en carne y hueso, revestido de toda la majestuosidad pontifical y ungido de veracidad, de cara a un altar inviolable, sobre todo en la hora del Sacrificio, este Holocausto número 2 arriesga aparecer a los ojos de una cristiandad burlada por unos manipuladores sacrílegos, como una confirmación casi divina de todas las elucubraciones montadas por unos usureros llenos de odio.

Ya vuestra evocación ante las tumbas polacas de Montecasino, de una guerra de la cual — si se cree lo que ha dicho la prensa internacional, no ha retenido más que ciertos aspectos fragmentarios y partisanos, ha inquietado a muchos fieles. Vuestra comparecencia ostentosa en Auschwitz no puede sino inquietar más aún, Muy Santo Padre, pues no es dudoso que se os va a “utilizar”. Es tan evidente que revienta los ojos. Unos filibusteros de la prensa y de la pantalla han decidido hacerle caer, con la mitra por delante, con vuestra sotana blanca toda nueva, en esta trampa de Auschwitz. Sin embargo esta ceremonia religiosa no puede representar a vuestros ojos, ciertamente, en la hora de la concelebración, otra cosa que una llamada a la reconciliación, y de ninguna manera una llamada al odio entre los hombres.

Homo homini lupus, dicen los sectarios. Homo homini frater, dice todo cristiano que no es un hipócrita. Nosotros somos todos hermanos, el deportado que sufre detrás de las alambradas, el soldado intrépido crispado sobre su ametralladora. Todos los que hemos sobrevivido a 1945, Ud., el perseguido convertido en Papa, yo, el guerrero convertido en perseguido, y millones de seres humanos que hemos vivido de una manera u otra la inmensa tragedia de la II Guerra Mundial con nuestro ideal, nuestros anhelos, nuestras debilidades y nuestras faltas, debemos perdonar, debemos amar. La vida no tiene otro sentido. Dios no tiene otro sentido. Entonces, de verdad, ¡qué importa el resto! El día que Ud. celebre la Misa en Auschwitz a pesar de las imprudencias espirituales que puedan comportar unas tomas de posiciones de un Papa en unos debates históricos no conclusos y a pesar de los fanáticos del odio que, sin tardanza, van a explotar la espectacularidad de vuestro gesto, yo uniré desde el fondo de mi exilio lejano mi fervor al vuestro. Soy, Muy Santo Padre, filialmente vuestro.

Por León Degrelle.

 

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